Igual que Christian Grey

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Christian Grey, un chico apuesto, de buen ver y de buen nivel adquisitivo tiene muchas virtudes y defecto como todo ser humano, pero sigue siendo muy de buen. Pero… ¿Christian Grey es real?

Yo no soy Christian Grey ni soy un hombre de buen pero me encanta el sexo y me encanta todo tipo de prácticas sexuales como el sado. Me gusta dominar, y ser un buen amo, que castiga a su sumiso cuando toca y premirarlos cuando hacen las cosas bien.

Las fustas y los látigos siempre me han puesto a cien y a raíz de la historia del archiconocido Christian Grey he llegado a conocer a muchísimas personas más que comparten mi misma afición sexual.

Un día, entre azote, penetración y corrida, pensé en montar una escuela de seducción y sadomasoquismo para que todo aquel que quisiera iniciarse se volvería loco y obsesivo.

La noche antes de la inauguración mi pareja sado y yo nos fuimos a la escuela para estrenarla y dejarnos llevar puesto que me ponía mucho la idea.

Entramos y nos desnudamos. Nos quedamos como nos trajeron al mundo. La até las muñecas y le puse unos grilletes poco pesados.  Posteriormente, le hice una trenza y se recogí con un lazo. ¡Dios, como me ponía verla ahí desnuda y sumisa! Tenía ganas de bañarla con el líquido de mi alma y darle todo el placer que podía para que se acabara corriendo en mi boca.

Pasaron las horas y ahora el turno de la fusta, se había portado muy mal y necesitaba un castigo. Establecimos como palabra de seguridad: Stop, por si me excitaba demasiado y le hacía daño.

La puse a cuatro patas, apoyada en un tablón de madera. Estaba deseoso de darle azotes en su espléndido trasero. Cada latigazo que recibía, más dura se me ponía. Acabé dándole por detrás y ella de mientras gimiendo como si un hubiera mañana hasta fundirnos en un buen polvo entre todo aquel artilugio sexual.

Al día siguiente, llegó el gran día, mi escuela vio la luz y muchas personas se animaron a una de las actividades finales de la noche.

En la cena, hubieron muchas miraditas y secretitos, deseosos de que llegara el momento de convertirse en buenos sumisos y sumisas ante sus amos y dominatix.

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